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¿cuál es el origen de los pendientes?

La pregunta de hoy es: ¿Cuál es el origen de los pendientes?

lunes, 2 de enero de 2012

La Normalidad


Por fin dicen que entramos en una normalidad, bueno disculpen ¿Qué es la normalidad? preguntarán algunos. Pues para los que tienen el privilegio de vivir en un país libre, en desarrollo y en paz; la normalidad es vivir en un mercado de consumo, tener depresiones por ninguna razón en concreto o preocuparse de que en la cuenta corriente haya cada vez más dígitos a favor. Los que no tuvieron elección y viven en países en subdesarrollo; tendrán como normalidad la incesante búsqueda de alimentos y de agua para que sus hijos no mueran de inanición o enfermedades infecciosas. Y por último, los que vivan en lugares en perpetuo movimiento bélico, arrastrados por los intereses ajenos, su normalidad será la búsqueda de refugio, la supervivencia, el dolor y el odio. La normalidad no es una baza más para una propaganda electoral, no es un bien común donde redunde la estentórea voz de unos partidos políticos, ni es una moneda de cambio para negociar intereses pactados. La normalidad es una consecuencia de las reacciones del pueblo. Ese pueblo que lleva dormido mucho tiempo ya. Y me refiero en estos momentos, a la España de hoy. Aún recuerdo cómo mi abuelo me contaba que el pueblo se sublevaba contra la tiranía y el despotismo de un régimen dictatorial que mandó matar miles de personas. Y las mataba sólo por ser diferentes. Lo hacía por tener una ideología diferente, una sexualidad diferente, un aspecto diferente. Un régimen español que firmó ante Hitler la deportación de judíos, gitanos, minusválidos, y toda persona que sobrara en el país. Pero no nos olvidemos que esas deportaciones terminaban con una ducha de gas que les arrancaba, como si fuese simple suciedad, sus vidas de una forma completamente denigratoria y lamentable. Me acuerdo que me contaba que todo el pueblo se levantaba en férreas manifestaciones para conseguir que los poderosos no se nos subieran a las barbas. Todavía se me altera la sangre cuando canto el himno andaluz en el día de Andalucía y gritamos “Andaluces levantaos, pedid tierra y libertad, sea por Andalucía nuestra, España y la Humanidad”, ahora casi nadie recuerda la verdad que encierran esas palabras. España está dormida, está en una cíclica siesta de la que parece no querer despertar. Hemos aplastado el culo en nuestros cómodos sofás de relajación, y nos importa un bledo qué sistema heredarán nuestros hijos y nietos. Cualquier cosa que nos den está bien si no nos molestan mucho. Nosotros, con y a votar cada cuatro años hacemos más que suficiente. Los que se tienen que mover son los políticos, que para eso cobran. Tenemos la normalidad que nos merecemos. Vivimos en un mundo diseñado para mantenernos obnubilados y que no tengamos consciencia de que esos mismos políticos se están haciendo ricos a nuestras costa. 
Ya sabéis, cuando se nos diga que entramos en la normalidad, que sepáis que estamos entrando en ese efímero juego ajeno que será quien marque nuestras pautas de corderitos mientras otros se llevan el pescado calentito. Pero mientras que no nos molesten ¿Verdad?

(C) Javier Urbaneja de Montenegro

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